La espiritualidad ha demostrado ser un pilar fundamental en los cuidados paliativos, permitiendo a los pacientes y sus familias encontrar significado, conexión y fortaleza en los momentos más difíciles. Reconocida por Dame Cicely Saunders como parte del concepto de “dolor total” y avalada por la Organización Mundial de la Salud, esta dimensión no solo aborda creencias religiosas, sino también la búsqueda personal de propósito, la relación con otros y la conexión con lo significativo o sagrado. En la última década, la formación de los profesionales de la salud para brindar un cuidado espiritual de calidad ha tomado relevancia, destacando su papel en la atención integral y compasiva. En Latinoamérica, se ha avanzado significativamente en integrar esta dimensión dentro de los cuidados paliativos. Desde la creación de la Comisión de Espiritualidad de la ALCP en 2016, los esfuerzos se han centrado en crear redes de colaboración entre profesionales y desarrollar herramientas para el ac...