Por Dra. Angélica García Avilés
Tradicionalmente, la bioética ha sido percibida como una disciplina teórica, con debates abstractos que a menudo parecen distantes de la práctica clínica cotidiana. Esta visión ha llevado a ciertos sectores profesionales a considerarla como una reflexión filosófica poco operativa en situaciones reales. Sin embargo, cuando la bioética se aplica al campo de los cuidados paliativos, adquiere una dimensión profundamente concreta y transformadora. En este ámbito, sus principios se traducen en decisiones éticas diarias, por ejemplo: qué tratamientos iniciar, cuándo retirarlos, cómo aliviar el sufrimiento sin vulnerar la autonomía o la dignidad del paciente. Esta conexión entre bioética y cuidados paliativos reivindica su utilidad práctica, no solo en el terreno clínico, sino también en el marco de la deontología médica, al ofrecer guías claras para actuar con humanidad, responsabilidad y respeto por la vida como premisa básica, sin dejar de lado, principios como “primum non nocere” como eje transversal en el ejercicio clínico.
La bioética, como disciplina que orienta las decisiones médicas y sanitarias desde principios éticos, cobra especial relevancia en el contexto de los cuidados paliativos. Estos cuidados, dirigidos a personas con enfermedades avanzadas, incurables o en fase terminal, no buscan curar, sino aliviar el sufrimiento físico, emocional, social y espiritual. La intersección entre bioética y cuidados paliativos no solo es inevitable, sino esencial para garantizar una atención verdaderamente humana y respetuosa con la dignidad del paciente en conjunto con sus familias y en especial con su cuidador primario.
Respeto a la autonomía y decisiones compartidas
Uno de los pilares de la bioética es el respeto por la autonomía del paciente, que implica reconocer su derecho a participar activamente en las decisiones sobre su tratamiento. En cuidados paliativos, esto se traduce en indagar y promover la escucha activa de sus valores, creencias y preferencias, permitiéndoles elegir si desean continuar con tratamientos, optar por medidas paliativas o rechazar intervenciones que consideran inútiles o desproporcionadas (Jonsen et al., 2015). La autonomía se ejerce también mediante documentos como las voluntades anticipadas, que deben ser respetadas por el equipo sanitario. En el caso de México, este derecho se consagra en el artículo primero de la Constitución Mexicana referente al respeto de los Derechos Humanos, entre los cuales se encuentra la autodeterminación y en la Ley general de Salud Titulo 8 bis. Además en 16 estados mexicanos existe una Ley específica de voluntad anticipada entre los que se cuenta Zacatecas.
Beneficencia y no maleficencia: aliviar sin dañar
Otro binomio ético crucial es el de beneficencia (hacer el bien) y no maleficencia (no causar daño). En cuidados paliativos, estas obligaciones se orientan a proporcionar alivio del dolor, disnea, ansiedad y otros síntomas, evitando intervenciones invasivas que ya no ofrecen beneficio clínico. Cuando un tratamiento curativo se vuelve fútil, insistir en él puede considerarse obstinación terapéutica, lo cual va en contra del bienestar del paciente (Moreno, 2021) y existe el riesgo de que dichas intervenciones pasen de la beneficencia a provocar daño.
El principio del doble efecto: intención y proporcionalidad
Un principio bioético relevante en el ámbito paliativo es el doble efecto, que justifica acciones como administrar morfina en altas dosis para aliviar el dolor, incluso si ello podría acelerar el fallecimiento. Lo éticamente aceptable, en este caso, es que la intención principal sea aliviar el sufrimiento, no causar la muerte (Beauchamp & Childress, 2019).
Justicia y equidad en el acceso a los cuidados
La justicia, entendida como equidad en el acceso a los recursos sanitarios, también es parte del debate. A pesar del creciente reconocimiento legal y médico de los cuidados paliativos, aún existen desigualdades en su disponibilidad, especialmente en zonas rurales o en sistemas de salud con recursos limitados. La bioética denuncia esta inequidad como una forma de injusticia estructural (Radbruch et al., 2020).
En el contexto europeo y latinoamericano, los principios bioéticos adoptan también una dimensión social y comunitaria que complementa la visión individualista anglosajona. La bioética latinoamericana ha enfatizado principios como la solidaridad, la justicia social, la dignidad relacional y el respeto por la diversidad cultural, reconociendo que la toma de decisiones éticas ocurre dentro de un entramado social que incluye a la familia, el entorno y la comunidad (Garrafa & Porto, 2003). En Europa, por su parte, se han fortalecido conceptos como la vulnerabilidad y la responsabilidad colectiva, especialmente en políticas de salud pública y cuidados al final de la vida. Estas perspectivas amplían la ética clínica más allá del individuo, promoviendo una medicina paliativa que sea al mismo tiempo técnicamente competente y profundamente humana en su comprensión del sufrimiento y del cuidado.
Los retos:
A pesar de su relevancia creciente, la aplicación de la bioética en cuidados paliativos enfrenta retos importantes en el ejercicio clínico diario y en la formación de los profesionales de la salud. Por un lado, aún persisten barreras culturales, institucionales y de comunicación que dificultan decisiones éticas claras y oportunas en el final de la vida. Por otro, existe una notoria carencia de formación bioética y paliativa en los currículos médicos y en general en las ciencias de la salud, lo que limita la capacidad de los equipos para abordar dilemas complejos con sensibilidad y rigor. Invertir en educación interdisciplinaria, fomentar el pensamiento crítico y dotar a los profesionales de herramientas para deliberar éticamente en situaciones reales son pasos esenciales para que la bioética no solo se estudie, sino que se viva y se practique con eficacia en el acompañamiento al moriente y a sus familiares.
Comentario:
La bioética proporciona el marco normativo, reflexivo y humano que guía las decisiones en cuidados paliativos. Lejos de ser una teoría abstracta, se convierte en una herramienta práctica que permite al profesional de la salud actuar con responsabilidad moral, respetando la dignidad, el dolor y los deseos del paciente. En un mundo médico cada vez más tecnificado, los cuidados paliativos, sostenidos por principios bioéticos, reafirman que cuidar también es acompañar hasta el final.
Referencias
Beauchamp, T. L., & Childress, J. F. (2019). *Principles of biomedical ethics* (8th ed.). Oxford University Press.
Garrafa, V., & Porto, D. (2003). Bioética de la protección: herramienta para enfrentar las inequidades en salud. Revista Latinoamericana de Bioética, 3(1), 10-19.
Jonsen, A. R., Siegler, M., & Winslade, W. J. (2015). *Clinical Ethics: A Practical Approach to Ethical Decisions in Clinical Medicine* (8th ed.). McGraw-Hill.
Moreno, J. D. (2021). Obstinación terapéutica y límites de la medicina moderna. *Revista de Bioética y Humanidades Médicas*, 24(1), 12-19.
Radbruch, L., De Lima, L., Knaul, F., Wenk, R., Ali, Z., Bhatnaghar, S., ... & Pastrana, T. (2020). Redefining palliative care—A new consensus-based definition. *Journal of Pain and Symptom Management*, 60(4), 754-764.
Artículo para el Colegio de Bioética de Zacatecas. Junio 16 2025 Angélica García Avilés

El trabajo titulado: “La bioética y su rol fundamental en los cuidados paliativos”, firmado por la Dra. Angelica García Avilés es una obra pertinente, actual y oportuna, en estos momentos de enseñoramiento de la ciencia y la técnica, fundamental en el ejercicio de la medicina, en donde los avances de esas disciplinas son tan útiles. Pero la ética aplicada en la clínica es la respuesta humanística a los avances venturosos y acelerados. Hasta que punto hay que aplicarlos sin afectar la autonomía y la dignidad humana; el respeto al derecho de morir cuando es necesario.
ResponderBorrarLa ciencia y la técnica tienen su límite.
La doctora Angélica, con su trabajo nos llama la atención a los médicos y familiares sobre la urgente necesidad de estudiar, difundir y aplicar estos recursos en el difícil arte de manejar al paciente en las situaciones precarias del fin de la vida.
Dr. Enrique Argüelles Robles