Han existido grandes avances en la ciencia, la tecnología y su aplicación en el área de la medicina, y este despunte fue más evidente en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, se han presentado grandes interrogantes entre lo que se puede hacer y lo que se debe hacer, y esto se ve mas acentuado al inicio y final de la vida.
De la mano del progreso, aparecieron nuevos dilemas éticos, por lo que es necesario por un lado, brindar información oportuna, clara y suficiente para favorecer la toma decisiones, y por otro, adecuar la relación personal de salud-paciente, subrayando en todo momento, la autonomía y dignidad de la persona.
Cuando las situaciones que se presentan dentro de una institución son muy complejas, tanto para el paciente, la familia o el personal de salud se llaman dilemas, ya que no hay una opción “fácil” de tomar. Un problema puede tener solución, sin embargo en los dilemas, hay conflicto entre dos o mas valores, por ello, se hace muy compleja la toma de decisiones, ya que no hay opciones buenas, pero siempre se busca el mal menor. Estas implicaciones dilemáticas abarcan la parte moral, los aspectos físicos y por supuesto, no se debe actuar fuera del ámbito legal, por lo que se recomienda acudir a los Comités Hospitalarios de Bioética (CHB).
Los CHB surgieron en Estados Unidos en la década de 1960, inicialmente para abordar dilemas éticos relacionados con la asignación de recursos limitados como la diálisis. En México, en el 2011, se estableció la obligación de contar con CHB en los establecimientos de salud públicos y privados a través de la reforma al Artículo 98 de la Ley General de Salud.
Los CHB están formados por un grupo interdisciplinario, con alta calidez científica y técnica, deben de ser imparciales y fomentan en todo momento el respeto a los derechos humanos, también están dispuestos a buscar una orientación en la toma de decisiones.
La consulta a un CHB puede solicitarla quien haya detectado el problema o el dilema a en cuestión, y esto puede ser por cualquier persona del equipo de salud, los pacientes, o familiares, e incluso los directivos.
Se presenta el caso a los integrantes del CHB, donde se realiza una análisis desde diversos puntos de vista y posteriormente, se emite una recomendación a quién haya solicitado la consulta. Si la recomendación es de interés común, se coloca en el expediente de manera general, guardando la confidencialidad y cuidando los datos sensibles.
Cabe resaltar, que el CHB “en ningún caso pueden sustituir la responsabilidad de los médicos hacia los pacientes ni imponerse a sus decisiones, sino que su carácter es únicamente consultivo”
Tiene varios objetivos un CHB, los principales son: Asesorar al personal de salud y usuarios en relación con los problemas y dilemas bioéticos que surgen en la prestación de servicios de atención médica y docencia en salud, desde una perspectiva laica y científica. Fungir como foro para la reflexión de problemas y casos bioéticos, así como promover la participación de la población.
Un CHB también desempeña varias funciones, las cuales, primero se trabajan al interior con sus integrantes y posteriormente, se dan a conocer al resto del personal de la institución de salud.La función consultiva, nos llevará en un primer momento a identificar los problemas, esas situaciones que se encuentran en la experiencia cotidiana.
Para ello se requiere tener un caso concreto y datos suficientes, abarcando lo clínico, los aspectos sociales, morales y legales, procurando que sea lo mas tangible que se pueda, para no caer en la especulación.
Evalúa dilemas éticos que surgen de la práctica clínica, ofreciendo recomendaciones y orientando al equipo de salud, paciente o familiares, en la toma de decisiones, todo esto, derivado de una solicitud como ya se comentó anteriormente.
La evaluación de cada caso es basándose en metodologías, que van orientando el análisis y la reflexión, recurriendo de ser necesario, a la opinión de expertos, donde al final se emitirá una recomendación.
La función orientadora, prevee situaciones, permite anticiparse a posibles conflictos de interés, por lo que hay que identificar cuáles son los conflictos. Cuando no hay casos que analizar, se puede trabajar en guías, en protocolos de actuación, que darán pautas al propio comité, o al personal hospitalario en ciertas situaciones como, trasplante de órganos, muerte encefálica, rechazo a tratamiento, falta de capacidad para otorgar el consentimiento, entre otros. Estos protocolos solo servirán de referencia, ya que se debe procurar tratar siempre a la persona en su contexto y sus circunstancias (no despersonalizar), cada caso es particular.
-Por lo tanto, se recomienda diseñar procedimientos congruentes con las condiciones sociales, económicas y culturales, del lugar donde se está consultando.
-Una vez que se ha detectado un caso recurrente, se diseña un protocolo con asesoría legal y clínica, mismo que se da a conocer a el área de salud, para después aplicarlo y orientar la acción. Siendo flexibles y modificables cuando se requiera.
Función educativa, ésta debe de estar presente de manera permanenete. Promueve la discusión y reflexión sobre temas relacionados a la bioética y a la buena práctica clínica, fomentando la cultura de respeto y cuidado.
Abarca un conjunto de actividades que ayudan a los miembros de la comunidad institucional a incorporar información, conocimiento y conductas concordantes con los aspectos bioéticos elaborados y definidos por el Comité. Ésta capacitación en un primer momento es al interior del CHB y posteriormente, al personal de la institución, a los pacientes y familiares para sensibilizarlos en el debate de los problemas bioéticos.
Todo lo anterior ayuda al desempeño y a la toma de decisiones, y como se ha descrito, son decisiones muy difíciles. Por lo tanto, cuando el personal de salud y los integrantes del CBH se dirigen a los pacientes y/o familiares, se recomienda ampliamente hablar con claridad, con un lenguaje llano y sencillo; en segundo término, tener la pretensión de entender a los otros, en su contexto, en respeto a sus principios y valores; y por último, tener la intención de llegar a un acuerdo, buscar la manera de ofrecer una alternativa, y aunque en muchas ocasiones no es la mejor, tal vez sea lo menos dañina y esta misma, es la que se comunicará a quien haya solicitado la intervención.
En resumen, los CHB han evolucionado desde la gestión de recursos escasos hasta convertirse en espacios multidisciplinarios para la reflexión, deliberación y educación en bioética, desempeñando un papel fundamental en la promoción de la atención médica, ética y centrada en el paciente.
El resultado de toda reflexión bioética es tomar una decisión adecuada, ya que en muchas ocasiones se toman decisiones que no son ni éticas, ni justas, ni correctas, y mucho menos humanas.
BIBLIOGRAFÍA
• Comisión Nacional de Bioética. (2015). Guía nacional para la integración y el funcionamiento de los Comités Hospitalarios de Bioética (5ª edición). México: Secretaría de Salud/Comisión Nacional de Bioética.
• Comité de bioética hospitalaria: funciones e integrantes [Internet] . 2023 [acceso 23 de julio de 2025]; Disponible en: https://mexico.unir.net/noticias/salud/comite-bioetica-hospitalaria/
• Sayago M, Amoreti R, (2021) Comités de bioética hospitalaria: importancia, funcionamiento y dificultades de implementación. Rev. Bioét. vol.29 no.4 Brasília
Martha Eugenia Martínez Pinedo

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